Comprender y aceptar que las cosas son lo que son, que los castillos de arena que nuestra mente eleva nos destrozan poco a poco, nos mienten. No son la realidad sino aquello que queremos que sean.
Dicen que el tiempo todo lo cura, que es hermano gemelo del olvido. Dicen tanto y tan poco sobre como olvidar...Se puede olvidar, pero las cicatrices dejaran una huella por mucho que vayan sanando lentamente. Necesito tiempo... tomar otro rumbo, pero hacia dónde? ya ho tengo adónde ir, ni tampoco donde permanecer.
Podría tener un millón de cosas y a la vez no tener nada. De nada sirve lo material, sólo para distraernos de la cruda realidad, para alejarnos de la idea de la muerte, para regular el vacío del tiempo, para taparnos los oídos ante el tintineo de las agujas del reloz avanzando a paso lento. Para evitar que seamos conscientes del segundo que oímos pasar y que ya no recuperaremos. Pasado es ya.
Si pudiera revivir lo vivido, volver atrás. No, es mala idea, nada podría cambiar o mejorar. Rehúyo a la idea de pisar aceras ya pisadas, de pintar escenas ya esbozadas, de cruzar fronteras ya traspasadas.
Estoy llegando al límite. Mi mente está asfixiada, como el agobiante goteo de agua cayendo sobre una superfície metálica, gota a gota, desperdiciándose lentamente, derramandose siguiendo el compás, arrebatándome la cordura que una vez creí tener. No lo soporto más. No puedo pensar con claridad. Necesito ponerle fin a este sufrido estar, adquirir el coraje para respirar y salir del agujero cabado con mis propias lágrimas.
Dicen que el tiempo todo lo cura, que es hermano gemelo del olvido. Dicen tanto y tan poco sobre como olvidar...Se puede olvidar, pero las cicatrices dejaran una huella por mucho que vayan sanando lentamente. Necesito tiempo... tomar otro rumbo, pero hacia dónde? ya ho tengo adónde ir, ni tampoco donde permanecer.
Podría tener un millón de cosas y a la vez no tener nada. De nada sirve lo material, sólo para distraernos de la cruda realidad, para alejarnos de la idea de la muerte, para regular el vacío del tiempo, para taparnos los oídos ante el tintineo de las agujas del reloz avanzando a paso lento. Para evitar que seamos conscientes del segundo que oímos pasar y que ya no recuperaremos. Pasado es ya.
Si pudiera revivir lo vivido, volver atrás. No, es mala idea, nada podría cambiar o mejorar. Rehúyo a la idea de pisar aceras ya pisadas, de pintar escenas ya esbozadas, de cruzar fronteras ya traspasadas.
Estoy llegando al límite. Mi mente está asfixiada, como el agobiante goteo de agua cayendo sobre una superfície metálica, gota a gota, desperdiciándose lentamente, derramandose siguiendo el compás, arrebatándome la cordura que una vez creí tener. No lo soporto más. No puedo pensar con claridad. Necesito ponerle fin a este sufrido estar, adquirir el coraje para respirar y salir del agujero cabado con mis propias lágrimas.
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